Mi nombre es José, una noche me encontraba sentado en mi cama cuando de pronto él apareció frente a mi, me dijo que yo lo había estado invocando y que qué era lo que quería, yo había estado pasando unos momentos muy fuertes con mis emociones, sin saber sobre mi camino ni lo que hacía en el mundo, no sabía cuál era mi misión y por eso trate de buscar ayuda, le pedí que a cambio de algunos años de mi vida

él me respondiera algunas preguntas que quería hacerle, con las que me ayudaría a encontrar el sentido de la vida y sobretodo el camino que debía seguir para vivirla plenamente, el trato era bastante simple, pero el no aceptó, me pidió a cambio de todas esas respuestas terminar con mi vida en ese momento y condenar mi alma, me sentía tan mal que pensé en que moriría sabiendo la verdad, es por eso que decidí aceptar el trato.

De pronto aparecimos en una especie de restaurante, su aspecto había cambiado, era el de todo un caballero, un mesero me llevo mi bebida favorita, sabía lo que me gustaba, espero que todo valga la pena, le dije, mientras sonreía tranquilo, será una buena charla, respondió. comencé haciéndole la pregunta que todos quisiéramos saber: «¿Es real el cielo?», tan real como lo es el infierno, respondió, su voz era grave con un raspado parecido a las brasas de una chimenea.

Yo:¿Quiénes irán al cielo?

Diablo: todo aquel a quien Dios deseé tener ahí.

Yo: ¿Le temes a Dios? Estaba nervioso y mis intenciones no eran hacerlo molestar, pero calmado decidió responder mi pregunta, incluso pareciera que le hizo sentir algo.

Diablo: Cuando Dios me creó, eliminó mi capacidad para sentir miedo, es más, no puedo sentir muchas cosas.

Yo: ¿Qué es lo que no puedes sentir?

Diablo: Dolor.

Yo: ¿Podrías hablarme más sobre la pregunta que te hice hace un momento?

Diablo: El cielo está abierto para todas las criaturas de Dios sin excepción.

Yo: Entonces tu también puedes entrar al cielo, también fuiste creado por el.

Diablo: Podría, pero querer y poder es muy diferente.

Yo: ¿Por qué no lo haces?

Diablo: Hay hombre, yo cometí el pecado más ofensivo para Dios, algo que solo «Mi padre» debería hacer.

Yo: ¿A qué te refieres? Pregunté y en ese momento comencé a sentirme un poco mal.

Diablo: Todos creen que Dios me echo del paraíso por haber tentado contra el, pero la realidad es que fue por la creación, yo hice mis propios ángeles a mi propia imagen y semejanza, así que esa culpa recae sobre mi. Mis ángeles han estado causando sufrimiento y destrucción con todo lo que se atraviesan, por lo que Dios dictaminó que sus almas debían estar confinadas al infierno por toda la eternidad.

Yo: Tus ángeles son los demonios ¿Correcto?

Diablo: Yo no los dejaría solos, si me voy al cielo, dejaría sufriendo a mis creaciones, por ese motivo decidí quedarme en el infierno con ellos, para sufrir a su lado.

Yo: ¿Por qué haces tal sacrificio?

Diablo: Los ángeles son lo más cercanos que tengo a un hijo.

Yo: Quisiera poder volver, decirle a todo mundo que el cielo existe y que todos tendremos la oportunidad de estar ahí.

Diablo: Pero ¿Quién te dijo que tú o ellos podrían entrar al cielo? De hecho, ninguno de ustedes puede hacerlo.

Yo: ¿No fue eso lo que dijiste?

Diablo: Sé lo que dije, pero no comprendiste.

Yo: ¿Entonces a qué te refieres?

Diablo: A diferencia de los animales, plantas y seres vivos de este planeta, ustedes no son una creación de Dios, sino una creación mía, luchan todos los días contra sus deseos de destrucción y traen consigo eso mismo.

Me quedé en shock con lo que me dijo, me pidió que lo acompañará y temblando me fui con el, quien iba a pensar que así eran las cosas. ¿Esta era la verdad? ¿Por qué el ser humano es malo en ocasiones y solo piensa en si mismo?.

 

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